La promesa de salvación en tiempos de juicio solo
es para aquellos que anhelen formar parte de la simiente (descendencia) de
Abraham
Mat
3:9 y no penséis decir dentro de
vosotros mismos: A Abraham tenemos por
padre; porque yo os digo que Dios puede
levantar hijos a Abraham aun de estas piedras.
En el
escrito 50, les enseñé la importancia de aprender la lengua hebrea para agradar
a Dios en tiempos de juicio, y así entender cómo servirle y poder invocar su
nombre Sof 3:9. Mediante este escrito quiero ir más al trasfondo de aquella
enseñanza, porque no se trata solamente de aprender una lengua o idioma más,
para aprender a decir unas palabras, sino que se trata más bien de aprender una
cultura y muchas enseñanzas, que solo se pueden entender en las santas
escrituras (Biblia) cuando estudiamos esta lengua pura Sof 3:9.
Dios
no quería que su lengua pura se perdiera, por eso siempre escogió y apartó a un
remanente, para que siempre hablara y escribiera en esa lengua, pues Dios
quería que en la tierra siempre hubiesen hombres y mujeres que hablaran su
lengua pura, para que invocaran su nombre y le sirvieran conforme a lo que enseña
en sus escrituras que ordenó escribir a sus siervos y profetas en esa lengua
pura Éxo 34:27, Isa 30:8, Jer 36:2, Hab 2:2. Es por eso que después que ocurrió
aquella confusión de lenguas como consecuencia de la rebelión en Babel Gén 11:6-9,
y después que los hombres se dispersaron cada uno según su lengua, Dios escogió
a Abraham para que abandonara sus costumbres, su cultura y lengua caldea Neh
9:7, y también su parentela Gén 12:1. ¿Porqué lo hizo Dios así? Porque quería a
partir de él y de su esposa Sara, crear una nueva simiente (semilla) que se
multiplicara y conformar en la tierra un nuevo reino Gén 12:2, conformado por
hombres y mujeres que fueran su pueblo escogido, un pueblo que hablara su
lengua pura, el hebreo, para que le alabara con ella, como lo hacen los ángeles
del cielo. Dios escogió a Abraham para enseñarle la cultura que está impregnada
en aquella lengua, la cultura hebrea Gén 14:13. Era necesario que Abraham
dejara su tierra y su parentela, para que se concentrara mejor en ese proyecto,
pues Abraham fue escogido para ser el fundador y padre de una nueva cultura,
que sería transferida a sus hijos por muchas generaciones, siempre que Dios
tuviese un pueblo escogido y apartado en la tierra, que invocara su nombre y
que le sirviera con entendimiento y conforme a sus escrituras Sof 3:9. Abraham
ya no podía ser conocido como un caldeo Neh 9:7, Dios quería que fuera conocido
como un hebreo Gén 14:13, el fundador y representante en la tierra de su
cultura santa y de su reino.
Es
bueno aclarar, que el Dios Eterno en su palabra tiene muchas promesas y
bendiciones, pero estas promesas no son para cualquiera como se nos ha hecho
creer, esas promesas son solamente para los hijos de Abraham, en todas las
futuras generaciones Gén 12:2-3. Sin embargo, Dios le reveló al profeta Juan,
conocido como el Bautista, que no necesariamente eran hijos de Abraham aquellos
que tienen una ciudadanía de Israel, y por eso dijo estas palabras a los judíos
que le escuchaban: “y no penséis decir
dentro de vosotros mismos: A Abraham tenemos
por padre; porque yo os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de
estas piedras Mat 3:9. Aquellos judíos o israelitas a los que hablaba el
profeta Juan, tenían ciudadanía de Israel, pero ya no practicaban la cultura y
las enseñanzas que Dios le dio a Abraham su padre. Hoy hay muchos israelitas y
cristianos que están en una condición similar a aquellos, creen que son hijos
de Abraham pero realmente no lo son.
Cuando
Dios llamó a Abraham por primera vez, era una piedra como usted y yo, un gentil
y caldeo que no era de su pueblo Isa 51:1. Pero Abraham fue obediente a Dios,
aprendió la lengua hebrea, aprendió la cultura que enseña aquella lengua pura,
la ley que está escrita en esa lengua Gén 26:4-5 y sentó las bases para fundar
en la tierra un reino justo y santo, conforme al diseño de Dios. Es por eso que
usted, aunque no sea hoy un ciudadano legítimo de Israel (el nombre del nieto
de Abraham) Efe 2:11-13, pero si hay en su corazón, disposición para hacer lo
mismo que hizo Abraham, abandonar su tierra y sus costumbres, para comenzar a
aprender aquella nueva cultura santa Efe 2:19-22, usted puede ser una de esas
piedras que Dios adopte para que forme parte de su legítimo pueblo y así sea
digno de recibir sus promesas y bendiciones Gén 12:2-3, Gál 3:29, y también su
salvación en tiempos de juicio Sof 2:3.
Isa
51:1-2 Oídme, los que seguís la justicia, los que buscáis a Jehová. Mirad a la piedra de donde fuisteis cortados, y al hueco de la cantera de donde fuisteis
arrancados. Mirad a Abraham vuestro padre,
y a Sara que os dio a luz; porque
cuando no era más que uno solo lo llamé,
y lo bendije y lo multipliqué.
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