El Profeta no se hace estudiando en un Instituto
Bíblico o Universidad, siempre creció al lado de otros profetas maduros
Casi
cualquier creyente puede cursar estudios en un Instituto Bíblico, graduarse y
luego trabajar como Pastor y sabemos que esto ocurre hoy con cierta frecuencia,
sin pretender menospreciar a aquellos quienes realmente tienen un llamado genuino
del Adón al pastoreado. No es un secreto, que hoy muchos pastorean
sin tener un llamado de Elohim, y es bueno que lo hagan (aunque con sumo cuidado), porque muchos que si han
sido llamados no han querido hacerlo. Sin embargo, no se puede decir esto mismo
de un profeta. Ningún Instituto Bíblico puede hacer a alguien profeta, sin
importar la cantidad de años que curse, pues el llamado de un profeta consiste
en ser un mensajero de Elohim, y para eso, se requiere de dones (ciencia y
profecía 1Co 12:8-10) y habilidades espirituales que no se adquieren en
los institutos bíblicos, como el ser sensibles a su voz Núm 12:6. Aclaro aquí, que no es que los pastores no requieran de dones espirituales y de habilidades espirituales especiales para ejercer su ministerio, solo que el pueblo se ha acostumbrado a que lo pastoreen hombres y no Yahshúa a través de sus ministerios.
Todo profeta en el proceso de formación de su ministerio pasa por diversas etapas, que se han de cumplir
en la vida ministerial de ellos. Un profeta nace porque Elohim lo llama, lo restaura primeramente a él, para que luego pueda ser usado para restaurar a un pueblo, le enseña primero a él, para que luego pueda enseñar a su pueblo. Un profeta requiere de diversos dones Espíritu Santo/Rúaj haQadósh, como palabra de sabiduría, don de ciencia, de profecía, unos operan en el don de lenguas e interpretación de lenguas.
Elohim formó a los profetas al lado de profetas más sabios y entendidos
Elohim nos enseña a través de su palabra cómo profetas de autoridad y entendidos como Elías/Eliyá 2Re 2:1-7 y Samuel/Shemuel 1Sa 19:20 dirigían compañías de profetas, es decir, ellos se encargaban de formarlos en el ministerio, pero lo lamentable es que hoy existen compañías de profetas dirigidas por hombres y mujeres en los que no se ve la santidad y transformación que Elohim demanda a los que llama a este ministerio, por lo que esas compañías de profetas son como rebaños de cabras dirigidas por cabras.
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